Luis Carbonell
Con salterio y arpa Afanes, certezas y alegrías de un feliz declamador Por: WALDO GONZÁLEZ Fotos: EDUARDO LEYVA BENÍTEZ
Dos
colegas, lo definen así: Cos Causse, en su poema Leyenda de Luis Carbonel,
lo llamó "Juglar del Caribe. Rey sin más trono que la palabra, / la palabra
que el hombre construyó para levantar la vida"; y Luis Hernández Serrano, en Juventud Rebelde, también lo catequizó como "El Rey de los
Declamadores Cubanos de todos los tiempos". ¿Qué piensa de esta denominación
real, Maestro?
-No tengo ningún trono. Pero rey lo
acepto más que emperador, que conquista. El rey es puesto y aclamado por el
pueblo. Bueno, el público decidirá en cuál trono me ubican.
-Usted formó y asesoró diversos tríos
y cuartetos vocales, aunque no se considera músico...
-Muchos. Desde el grupo de Facundo
Rivero –cuando debuté en CMQ–, pasando por el de Orlando de la Rosa,
las D’Aida, los Del Rey (cuando estaba Pablo Milanés, les monté negro
spirituals), el Trío Antillano, Los Cañas (el más importante en mi vida
y en la cultura musical cubana, con Tony Pinelli, Paquito González, José
Mateo, Iván Cañas y Roberto Benítez; fueron los primeros y los únicos hasta
ahora que hicieron música "clásica" con ritmos populares cubanos, sobre todo
Bach, Chopin, Schubert, Shostakovich) hasta Tres de la Habana.
-Su disco con su hermana –como la
llama– Esther Borja es antológico e innovador...
-Sí, en el recordado LP de l956 Esther
Borja canta a dos, tres y cuatro voces canciones cubanas. Aunque nunca pensé
acompañar a la gran cantante y más que amiga, hermana, por no considerarme
el idóneo, finalmente debí hacerlo porque destacados pianistas no se
atrevieron con ese proyecto tan innovador para esos años, cuando la
tecnología no era la de hoy. ¡Ah!, y fue considerado en el CUBADISCO 2002
obra única de su tipo en la discografía cubana.
-En la Venezuela de 1952, Carpentier
reconoció que usted fue "el iniciador de una técnica dotada de
extraordinaria elocuencia expresiva", juicio al que siguió otro, también ese
año, de Emilio Ballagas, quien lo llamó "magnífico juglar antillano". Aun
otro, en 1959, de José Manuel Valdés-Rodríguez, quien afirmó: "Luis
Carbonell es un ejemplo de artista inquieto, insatisfecho, deseoso siempre
de poner en juego su aptitud creadora. Por eso le debemos muy singulares
ejemplos de sensibilidad, de inteligencia, de innovación." Aunque comenzó
antes, sólo a partir de l952 le llovieron los justos elogios, ¿por qué?
-Llegué a la capital en septiembre del
48 y debuté en enero del 49, a los 25 años; pero ya desde tiempo atrás
recitaba en Santiago. En el 43 era el director artístico de la emisora
CMKC, donde en el 46 di a conocer a Pacho Alonso y Numidia Vaillant,
entre otras figuras tan queridas por mí.
Pleno,
sencillo y genuinamente cubano, son tres calificativos que le pertenecen por
entero a Luis Carbonell
"En La Habana asombró que yo recitara
con percusión, pues nunca se había visto esa modalidad; además, otra
persona, surgida antes, por no estudiar a fondo y no ser convincente, no
convenció. Yo tuve suerte, pues desde mi primera actuación gusté.
-Luis, usted creó su propio método...
-Desde mis inicios luché por elevar el
nivel de la declamación de la poesía afro; por eso creé una técnica que no
se aprende en un día, sino en seis décadas de esfuerzo. Por eso, les digo a
mis alumnos: ‘Te estoy explicando 60 años de experiencia en 60 minutos.’"
Como expreso en el disco: "Soy un autodidacta. Por mí mismo aprendí el uso
de la voz, la selección de temas, de material, con lecturas constantes,
ejercicios, ensayos y mi experiencia personal. Poco a poco he ido creando
una metodología que hoy pongo en práctica para mi propio trabajo y para los
artistas aficionados que acuden a mis clases."
-Maestro, ¿tiene discípulos,
seguidores...?
–¡Cómo no! Tengo cuatro que prometen y
uno de ellos quiere seguir mis pasos. Todos asisten puntualmente a mis
clases, que tú sabes no cobro. Nunca les cobré un centavo ni antes ni ahora
a ninguno, pues si lo hiciera, ¿quién las podría pagar? No, en realidad es
que nací para dar, para entregar este arte que he logrado con tantos años de
esfuerzos y sacrificios. Y es que además, mucho lo disfruto, porque soy,
como mi madre, un educador. Cobrar sería una "discondición" humana. Soy
contrario a ello. Por todo, no cobro un centavo a nadie.
En abril de este año, el Grupo León
Jimenes, de Santo Domingo, editó su hermoso CD de textos, fotos y criterios
sobre su vida y obra La mulata, Ñáñigo al cielo y otros poemas, con
la grabación, mezcla y masterización de máxima calidad realizados en los
Estudios Ojalá. También colaboraron decisivamente en esta magnífica aventura
el destacado grupo Vocal Tres y otras vocalistas, Mirtha Ruth Batista,
arpista, y valiosos percusionistas del Conjunto Folclórico Nacional de Cuba,
los humoristas Francisco Blanco y Luis Wilson con sus ilustraciones, así
como las fotos de Roberto Bello.
Este ha sido, sin duda, uno de los más
grandes regalos por los fértiles 80 años de nuestro admirado Luis Carbonell,
ya que en la hermana nación, desde 1958 es "uno de los artistas más queridos
y admirados por los dominicanos", tal señala en la nota introductoria José
A. León Asensio, presidente de ese Grupo, para el que además, constituyó "un
privilegio patrocinar" la excelente grabación "de este gran artista de
América, que ha plasmado en interpretaciones de indiscutible trascendencia,
esta antología de veintitrés poemas de las voces más altas de la poesía del
Caribe".
Elogiado
por los más importantes críticos y cantado por valiosos poetas, Luis es la
gran voz de la declamación en el Caribe
Por último, concluye León Asensio: "Nos
sentimos realmente orgullosos de brindar respaldo a este anhelado proyecto
de Luis Carbonell, ya que además de contribuir a preservar las expresiones
culturales de nuestros pueblos, estamos seguros de que habrá de constituir
un significativo aporte al fortalecimiento de los vínculos de la fraternidad
caribeña."
Es una genuina joya
poético-discográfica este disco-libro que incluye poemas de los cubanos
Nicolás Guillén (Guitarra, Sensemayá. Canto para matar a una culebra
y Canción de cuna para despertar a un negrito), Emilio Ballagas (Canción
de cuna para dormir a un negrito y Nombres negros en el son),
José Antonio Portuondo (Rumba de la negra Pancha), el puertorriqueño
Luis Palés Matos (Majestad negra, Ten con ten y Ñáñigo al
cielo), el venezolano Aquiles Nazoa (Galerón con negra") y los españoles
Federico García Lorca (Son) y Alfonso Camín (De La Habana a
Veracruz y Temple), entre otros importantes autores del área
hispanoamericana: dominicanos, venezolanos, mexicanos, colombianos,
panameños, y brasileños.
-Luis, usted tiene en su discografía
cerca de 20 discos; pero estoy seguro que este los supera con creces por su
altísima calidad, como es lógico, sólo exceptuando los dos últimos, grabados
en 2000 y 2002
-Sí, de verdad estoy muy contento por
este regalo, como tú lo llamas, que, en vísperas de mis 80 años, me
auspiciaron los amigos dominicanos. Y, claro, es el mejor hasta hoy. ¡Cómo
no!
-Entonces, ¿se siente feliz?
-Sí, muy feliz y con deseos de seguir
trabajando con el mismo fervor de siempre.
CONVERSACIÓN CON LUIS CARBONELL
El privilegio de lo irrepetible
Odal Palma • La Habana
“Una de mis preocupaciones predilectas es el estudio
de la historia, en particular de la Historia de Cuba
y dentro de ella he leído con especial atención la
obra de nuestro José Martí”, aseguró Luis Carbonell
en conversación exclusiva para La Jiribilla.
Nacido en Santiago de Cuba, hace 81 años, y con más
de medio siglo de carrera artística, Luis Carbonell
ha devenido figura cumbre de nuestra cultura
nacional. Su manera criolla de declamar, su empeño
en difundir la obra poética de autores cubanos y dar
a conocer al mundo nuestro folclor, han hecho
posible que este santiaguero “puro, puro, criollo y
rellollo”, como él mismo asegura, haya contribuido
de manera inequívoca a la reafirmación de nuestra
identidad.
Así, cuando en 1999 se le otorgó la réplica del
machete de Máximo Gómez, afirmó: “Este
reconocimiento me hace sentir muy honrado. Es un
símbolo de patriotismo y de lealtad a la Patria.
Haberlo merecido me hace sentir todavía más
orgulloso de ser cubano”.
El teatro Hispano de New York, fue el escenario
donde Luis Carbonell recibió los primeros aplausos
como profesional. Corría el año de 1946. Antes, sin
embargo, en su ciudad natal, siendo aún muy joven
había impartido clases de inglés y repetía a
escondidas de su madre los versos que su hermana
mayor, dedicada oficialmente a la profesión de
declamadora, recitaba. “Mi madre se oponía
rotundamente a que yo también fuera declamador. Para
mí ella reservaba las carreras de Derecho o en su
defecto Medicina. Quise complacerla, pero dentro de
mí se imponía cada vez con más fuerza el deseo de
recitar”, rememora quien a partir de una
presentación en el teatro capitalino Amadeo Roldán
quedó bautizado para siempre como el Acuarelista de
la Poesía Antillana.
“Fue José (Pepe) Viondi, el que me dio ese
calificativo. Yo había regresado de EE.UU., país del
que estaba loco por salir para instalarme nuevamente
en mi suelo, y al terminar aquella presentación en
el Teatro Auditórium, el comediante italiano me dijo:
‘Usted no recita. Usted dibuja los versos, los pinta.
Usted es un acuarelista de la poesía.’ Más adelante,
cuando incorporé a mi repertorio la obra de otros
autores no cubanos, se le agregó antillana.”
Formador de varias generaciones de artistas, Luis
Carbonell, por la gracia y talento que posee, parece
haber sido tocado por el don mágico de los orishas
negros. Pero él asevera: “No soy nada extraordinario,
soy una persona como otra cualquiera, solo me
diferencia el haberme pasado años y años de estudio,
de intenso sacrificio, de constantes renuncias y de
férrea disciplina para lograr este poquito de
satisfacción, de alegría, de felicidad, que hoy he
logrado reunir. Es muy cómodo que te aplaudan, pero
eso cuesta mucho trabajo, es muy difícil de lograr.
A esos artistas que han sido mis alumnos, algunos
consagrados, otros ya desaparecidos, los he formado
bajo un principio, una máxima de Stanislasky que
hice mía desde hace ya mucho tiempo: hay que ganarse
el derecho de pararse en un escenario”.
A juicio del Acuarelista de la Poesía Antillana lo
primero que debe hacer un artista es cultivarse,
adquirir cultura para trascender, para quedar para
siempre.
Nadie puede poner en duda de que él quedará para
siempre. La sonoridad de su rítmica voz, la
gestualidad de sus movimientos al compás de ritmos
genuinamente cubanos en los versos de Nicolás
Guillén, Emilio Ballagas, Federico García Lorca y de
otros tantos escritores, o su magistral
incorporación de los Versos Sencillos, de José Martí
a esa “Guantanamera” suya de los años 60, hacen que
Luis Carbonell, al decir de la escritora y etnóloga
cubana Natalia Bolívar, haya logrado lo que pocos:
conquistar, palmo a palmo ese impreciso dominio
donde moran, ya libres del tiempo, los elegidos;
esos que en nuestro país gozan del raro privilegio
de ser irrepetibles
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Danza Negra
Calabó y bambú. Bambú y calabó El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú. La Gran Cocoroca dice: to-co-tó. Es el sol de hierro que arde en Tombuctú.
Es la danza negra de Fernanco Póo. El cerdo en el fango gruñe: pru-pru-prú. El sapo en la charca sueña:
cro-cro-cró. Calabó y bambú. Bambú y calabó.
Rompen los junjunes en furiosa ú. Los congos trepidan con profundo ó. Es la raza negra que ondulando va en el ritmo gordo del marinyandá. Llegan los botucos a la fiesta ya. Danza que te danza la negra se da.
Calabó y bambú. Bambú y calabó El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú. La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.
Pasan tierras rojas, islas de betún: Haití, Martinica, Congo, Camerún; Las papiamentosas antillas del ron Y las patualesas islas del volcán, Que en el grave son Del canto se dan.
Calabó y bambú. Bambú y calabó Es el sol de hierro que arde en Tombuctú. Es la danza negra de Fernanco Póo. El alma africana que vibrando está En el ritmo gordo del mariyandá.
Calabó y bambú. Bambú y calabó El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú. La Gran Cocoroca dice: to-co-tó

Majestad Negra
LUIS PALES
Por la encendida calle antillana va Tembandumba de la Quimbamba -rumba, macumba, candombe, bámbula- entre dos filas de negras caras. Ante ella un congo -gongo y maraca- ritma una conga bomba que bamba.
Culipandeando la Reina avanza, y de su inmensa grupa resbalan meneos cachondos que el gongo cuaja en ríos de azúcar y de melaza. Prieto trapiche de sensual zafra, el caderamen, masa con masa, exprime ritmos, suda que sangra, y la molienda culmina en danza.
Por la encendida calle antillana va Tembandumba de la Quimbamba. Flor de Tortola, rosa de Uganda, por ti crepitan bombas y bámbulas, por ti en calendas desenfrenadas quema la Antilla su sangre ñáñiga. Haití te ofrece sus calabazas; fogosos rones te da Jamaica; Cuba te dice: ¡dale, mulata! Y Puerto Rico: ¡melao, melamba!
¡Sús, mis cocolos de negras caras! Tronad, tambores; vibrad, maracas. Por la encendida calle antillana -rumba, macumba, candombe, bámbula- va Tembandumba de la Quimbamba
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ELEGÍA
DE MARÍA BELÉN CHACÓN |
EMILIO BALLAGAS
María Belén, María Belén, María Belén.
María Belén Chacón, María Belén Chacón, María Belén Chacón,
con tus nalgas en vaivén, de Camagüey a Santiago, de Santiago a Camagüey.
En el cielo de la rumba, ya nunca habrá de alumbrar,
tu constelación de curvas.
¿Qué ladrido te mordió el vértice del pulmón?
María Belén Chacón, María Belén Chacón... ¿Qué ladrido te mordió el vértice del pulmón?
Ni fue ladrido ni uña, ni fue uña ni fue daño.
¡La plancha, de madrugada, fue quien te quemó el pulmón!
María Belén Chacón, María Belén Chacón...
Y luego, por la mañana, con la ropa, en la canasta, se llevaron tu sandunga, tu sandunga y tu pulmón.
¡Que no baile nadie ahora!
¡Que no le arranque más pulgas el negro Andrés a su tres!
Y los chinos, que arman tánganas adentro de las
maracas, hagan un poco de paz. Besar la cruz de las claves. (¡Líbranos de todo mal, Virgen de la Caridá!)
Ya no veré mis instintos en los espejos redondos y alegres de tus dos nalgas.
Tu constelación de curvas ya no alumbrará jamás el cielo de la sandunga.
María Belén Chacón, María Belén Chacón.
María Belén, María Belén: con tus nalgas en vaivén,
de Camagüey a Santiago... De Santiago a Camagüey.
Son de Negro
Garcia LORCA
Cuando llegue la luna llena iré a Santiago de Cuba, iré a Santiago, en un coche de agua negra. Iré a Santiago. Cantarán los techos de palmera. Iré a Santiago. Cuando la palma quiere ser cigüeña, iré a Santiago. Y cuando quiere ser medusa el plátano, Iré a Santiago con la rubia cabeza de Fonseca. Iré a Santiago. Y con la rosa de Romeo y Julieta iré a Santiago. Mar de papel y plata de monedas Iré a Santiago. ¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas! Iré a Santiago. ¡Oh cintura caliente y gota de madera! Iré a Santiago. ¡Arpa de troncos vivos, caimán, flor de tabaco! Iré a Santiago. Siempre dije que yo iría a Santiago en un coche de agua negra. Iré a Santiago. Brisa y alcohol en las ruedas, iré a Santiago. Mi coral en la tiniebla, iré a Santiago. El mar ahogado en la arena, iré a Santiago, calor blanco, fruta muerta, iré a Santiago. ¡Oh bovino frescor de cañavera! ¡Oh Cuba! ¡Oh curva de suspiro y barro! Iré a Santiago.

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