Los
Ibeyis
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Catolizados San Cosme y San Damián son hijos de Oyá y Changó.
Dos Ibeyis hembras,
Santa Rufina y Santa Justa |
Los
Ibeyis (Jimaguas). Catolizados San Cosme
y San Damián son hijos de Oyá y Changó.
Dos
Ibeyis hembras, Santa Rufina y Santa Justa.
Los
Ibeyis son aliados de Changó que los quiere con delirio.
Taewo y Kainde son Orishas menores, jimaguas, varón y hembra, hijos de
Changó y Ochún aunque criados por Yemaya.
Juguetones, golosos y traviesos gozan del cariño paternal de todos los
Orishas. Se les considera patrones de todos los niños. Viven en la Palma.
Otros
nombres Araba y Aina (masc. y fem.).
Talabí y Salakó Gemelos femeninas; Ayuaba y Alba; Olorí y Oroína.
Son
patrones de barberos y cirujanos.
En
el Diloggún hablan en Eyioko(2) y en todas las combinaciones Melli. Su día
es el Domingo.
ATRIBUTOS
Dos muñequitos tallados en madera, sentados sobre dos pequeños taburetes
unidos por un cordel. El varón con un collar de Changó y la hembra con uno
de Yemaya. Cada tinajita lleva cuatro piedrecitas y conchitas de la orilla
del mar. Las piedras del macho son alargadas(forma de pene) y las de la
hembra redondas (en forma de vulva).
HERRAMIENTAS Dos acheré (sonajas), dos tamborcitos, juegos de campanillas,
güiras pintadas con cruces o con pares de rayos con el fondo blanco.
COMIDAS : Todo tipo de frutas, arroz amarillo, rositas de maíz.
Pataki de
los Ibeyis
A
los mellizos les gusta estar divirtiéndose siempre. No es por gusto que son
hijos de Changó y Ochún. Durante cierto tiempo les dio por tocar unos
tamborcitos mágicos que les había regalado Yemayá, su madre adoptiva. Por
entonces el Diablo puso trampas en todos los caminos y comenzó a comerse a
todos los humanos que caían en ellas. Ni hombres ni mujeres, ni viejos ni
niños, se escapaban de su voracidad. Entonces los Ibeyis se pusieron de
acuerdo y Taewo agarró por uno de aquellos caminos, mientras Kainde lo
seguia oculto en la espesura. Taewo iba tocando su tamborcito con tanto
gusto que el Diablo se quedó embelesado, le advirtió para que no fuera a
caer en la trampa y se puso a bailar. Pero cuando Taewo se cansó, Kainde
salió del bosque y ocupó su lugar. Porque el problema era que aunque el
Diablo estaba muy cansado, no podía dejar de bailar mientras los tamborcitos
mágicos estuvieran sonando. Y cuando estaba agotado, los lbeyis le hicieron
jurar que retiraría todas las trampas. Así fue como los lbeyis salvaron a
los hombres y ganaron fama de poderosos, porque ningún otro orisha ha
podido ganarle una pelea al Diablo.