El castillo del Morro, junto a la torre del faro allí situado, constituye la
imagen de Cuba más divulgada en el mundo en todos los tiempos. La emble-mática
torre arriba a su 160 aniversario
Desde los primeros tiempos coloniales, al incrementarse el tráfico marítimo en
aguas cercanas a Cuba, surgió la necesidad de ubicar faros en aquellos puntos de
la costa que eran utilizados por los marinos para recalar cuando provenían de
alta mar y a la entrada de los principales puertos. Aquellos faros primitivos no
eran sino torres rudimentarias que servían de día para apostar en ellas vigías
que vigilaban la zona de mar próxima y avisaban de la presencia de embarcaciones
y en las que de noche se prendían fogatas para orientar a los navegantes.
Uno de los primeros lugares de las costas cubanas donde fue instalado un faro lo
fue la punta situada en la margen este de la boca de la bahía de La Habana,
sobre un promontorio que fue denominado La Vigía.
En 1589, comenzó a construirse en ese lugar el castillo del Morro cuyas obras
culminaron hacia 1640. En uno de los baluartes del castillo, en lo más angosto
de la punta, fue levantado un torreón "de unas doce varas de alto, que llaman El
Morrillo", utilizado como atalaya y faro.
Transcurrido más de un siglo, en 1762, La Habana fue atacada por poderosas
fuerzas británicas de mar y tierra y el castillo del Morro fue escenario de una
heroica resistencia que duró 44 días, durante los cuales más de 20 000
proyectiles y bombas causaron grandes estragos en él y destruyeron completamente
el torreón-faro.
En 1764, en el lugar donde antes existía el torreón mencionado, se construyó un
faro provisional alimentado, como su antecesor, con leña, y que estaba todavía
en servicio cuando en 1795 la Junta de Gobierno del Real Consulado de La Habana
acordó como medida apremiante, el estudio de la construcción de un faro en el
Morro tomando como referencia el que poco antes se había inaugurado en Cádiz,
España.
Pero no fue sino en 1820 que quedó instalado en el Morro un fanal alumbrado con
aceite y que, según cálculos, podía ser visto a unas 13 millas náuticas (24
kilómetros).
Sin embargo, unos años más tarde, en 1739, el mal estado en que se encontraba el
faro y su deficiente funcionamiento eran motivo de frecuentes quejas y denuncias
por parte de los navegantes que arribaban a La Habana. Fue por ello que la Real
Junta de Fomento decidió la construcción una nueva torre y que se le dotara de
un equipo óptico moderno.
Así, tras estudios y gestiones, fue adquirido en Francia un nuevo fanal que
había sido presentado en la Exposición Internacional de París en 1843 y, a
partir del 19 de agosto de 1844, se procedió a derribar el viejo faro y se
comenzó a construir la nueva torre por el Cuerpo de Ingenieros del ejército
español.
El 8 de diciembre de ese propio año, cuando las obras de la torre alcanzaron la
altura del dintel de la puerta, se realizó la ceremonia inaugural, bajo la
presidencia del capitán general y gobernador Leopoldo O‘Donnell, con la
presencia de las más altas jerarquías administrativas, militares y eclesiásticas
y una nutrida representación de la aristocracia habanera. Tres días después
hacía su entrada en la bahía habanera la fragata francesa "Staoneli", procedente
de Le Havre, que traía a bordo el aparato óptico que se iba a instalar en el
nuevo faro.
Las obras prosiguieron hasta que la torre alcanzó la altura de 44 metros sobre
el nivel del mar y se colocó en ella la linterna prevista. El nuevo faro comenzó
a prestar servicio el 24 de julio de 1845. La lámpara alimentada por aceite de
colza, el sistema óptico y la altura a que se instaló, le permitieron alcanzar
las 18 millas náuticas (33,3 kilómetros).
En 1928 que el aceite fue sustituido por el gas acetileno y en 1945, al
conmemorarse el centenario del comienzo de su funcionamiento, se efectuó una
ceremonia a la que asistió el presidente de la República, Ramón Grau San Martín,
y se sustituyó el acetileno por la electricidad.
En la actualidad el faro del Morro, aquella misma torre y aquel mismo equipo
óptico que en 1845 comenzó a prestar servicio, pero dotado de una fuente de luz
más potente posee un alcance luminoso de 25 millas náuticas (46 kilómetros) y
continúa orientando a los navegantes que se dirigen al puerto de La Habana y a
aquellos que, con otro destino, navegan frente a sus costas y sigue siendo, como
antes, el símbolo más conocido de Cuba.
• Home • Up • EL CEMENTERIO DE COLON • EL CASTILLO DEL MORRO •