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"El Beny extrajo de la vida su más rico jugo y lo devolvió en ritmo y
armonía”
Nicolás Guillén
Bartolomé Maximiliano Moré

Santa Isabel de las Lajas, 24 de agosto de 1919. La Habana 19 de febrero
de 1963.
De él dice Helio Orovio en su Diccionario de Música Cubana: "Unanimemente
considerado uno de los más geniales artistas que produjo nuestra música
popular. Brilló en todos los géneros".
ANTEPASADOS
Desciende del rey de una tribu del Congo. Su hijo, Gundo, fue capturado
por los traficantes de esclavos. En Lajas fue vendido a un latifundista
llamado Ramón Paredes y le llamaron Ta Ramón Gundo Paredes. Es el
tatarabuelo de Benny More. Es vendido a Doña Susana Benitez.
Posteriormente al conde de More y pasa a llamarse Ta Ramón Gundo Moré.
Con Julia More (esclava propiedad del Conde) tienen una hija llamada
Julia. Gundo se emancipa y muere liberto a los 94 años.
Julia Moré tienen seis hijos con Simeón Armenteros y Calvo, coronel del
ejército mambí: Patricia, Bernabé, Tomás, Felipa, Chiquitica y Sofía.
Patricia fue la primera de las hijas. No fue reconocida por su padre y
lleva el apellido Moré de su madre. Patricia tuvo relaciones con un rico
español y tuvo cuatro hijos: Ofelia, Felipe, Julia y Virginia Secundina.
El padre no los reconoció, por lo que llevan el apellido Moré de su
madre.
A los 18 años, Virginia Secundina tiene un hijo con Silvestre Gutiérrez:
Bartolomé Maximiliano, que lleva el apellido de su madre. Bartolomé es
el mayor de 18 hermanos
VOCACIÓN
El propio Bartolomé asegura que siempre tuvo vocación por la música: "Yo
creo que empece a cantar cuando me quitaron los pañales, por lo menos
así yo me veo en mis recuerdos, cantando desde muy niño"
Su madre confirma que desde pequeño le gustó la música. Dice su madre
que con seis años buscaba una tabla y un carrete de hilo, ataba el hilo
a la tabla y decía que eran las cuerdas de una guitarra. De esta forma
fabricó su primera guitarra con seis años.
Su hermano Teodoro participaba en el conjunto que Benny montó muy
pequeño, con machetes y clavos como instrumentos. Las latas de leche
condensada hacían las veces de bongóes.
 En 1935, con 16 años, forma parte del primer grupo musical serio. No
sabía nada de música, Se compró una guitarra pero no sabía tocarla.
Se va con su hermano Teodoro a cortar caña a la central Jaronú y conoce
a Castellanos y Víctor Landa, que le ayudan a empezar a tocar la
guitarra. Con el dinero que ganó y los ahorros de Teodoro compró su
primera guitarra de calidad en Morón. Al año siguiente, 1936, se va a La
Habana. Vive de vender frutas y viandas golpeadas o deterioradas y
yerbas medicinales. A los seis meses regresa a Las Lajas. Se traslada a
la central Jaguayal, cerca de Ciego de Avila, a cortar caña con Teodoro.
Después se van al Central Vertientes.
En 1939 Bartolomé y Teodoro enferman de fiebre palúdica. Alterna su
trabajo con las serenatas en compañía del conjunto Avance (Horacio Landa,
Enrique Benitez, Che Casonas, Mayombe y otros. Benny era el cantante).
Con dos de los integrantes de este conjunto (Enrique Benitez y Cheo
Casanovas), forma posteriormente un trío de voces y guitarras.
En 1940 llega a La Habana por segunda vez. Durante cuatro años vive como
puede, tocando y cantando en bares y cafés. Pasa el sombrero y dice "Coopere
con el artista cubano". En los restaurantes lo echaban a la calle para
que no molestara a la clientela.
COMIENZO EN LA RADIO
A comienzos de los 40, en la emisora CMQ comienza un programa titulado
Corte Suprema del Arte, en el que concursa todo tipo de artistas. Los
que triunfan son contratados por empresarios sin escrúpulos, que los
explotan. Otros no tienen tanta suerte y su participación en el concurso
es cortada de forma brusca y humillante por medio del toque de una
campana.
Bartolomé se presenta al concurso. Presentan el programa Germán Pinelli
y José Antonio Alonso. Nada más empezar a cantar le tocan la campana.
Más tarde volvió a participar en este programa y ganó el primer premio.
Junto con un compañero llamado Anselmo cantaba a dúo por las calles.
Formó parte del cuarteto Cordero.
Su primer trabajo estable fue con el conjunto Cauto, que dirigía Mozo
Borgellá. En la emisora CMZ cantó con el sexteto Fígaro, de Lázaro
Cordero. En 1944 debuta en la emisora 1010, con un gran éxito, actuando
con el septeto Cauto.
Por entonces, Siro Rodríguez, del Trío Matamoros, lo escucha cantar en
el bar El Temple, causándole una gran impresión. Algo después, el
Conjunto Matamoros tienen que cantar en la emisora 1010 pero Miguel
Matamoros está afónico y le pide a Mozo Borgellá (director del septeto
Cauto), que le preste a uno de sus cantantes. Borguellá envío a
Bartolomé, que se quedó con Matamoros, grabando varios discos.
El conjunto estaba formado por Miguel, Siro y Rafael (voces), Ramón
Dorca (piano), José Macúias y José Quintero (trompetas), Cristóbal
Mendive (contrabajo) y Agustín Gutierrez (bongó). Al entrar Bartolomé
pasa a ser la voz prima, substituyendo en este cometido a Miguel
Matamoros, que se dedica a dirigir el conjunto.
Con el Conjunto Matamoros va a México, en 1945, donde canta en los dos
cabarets más famosos de la época: el Montparnasse y el Río Rosa. Grabó
varios discos y le gustó su voz grabada. El propio Bartolomé reconocería
más adelante que lo más emocionante de su carrera musical había sido
escuchar su voz grabada.
El Conjunto vuelve a La Habana, pero Bartolomé continúa en México.
Rafael Cueto le dice "Sí, pero recuerda que en México le dicen bartolo a
los burros. Quédate, pero cambiante el nombre". "Desde hoy me llamaré
Benny, Benny More", contestó el artista.
En México Benny se queda sin dinero y le pide a Clemente Piquero "Chicho"
que le ayude a conseguir permiso del sindicato de artistas para poder
trabajar. Consigue ese permiso y consigue la primera actuación por su
cuenta en el cabaret Río Rosa. En ese mismo cabaret forma el Dueto
Fantasma con Lalo Montané. También se llamó el Dueto Antillano.
En México graba para una multinacional norteamericana, la RCA Victor,
junto con la orquesta de Mariano Mercerón: Me voy pal pueblo y
Desdichado. También grabó en México con Pérez Prado: Bonito y sabroso,
Mucho corazón, Pachito e che, Ensalada de mambo. El público lo bautiza
como el Príncipe del Mambo. También grabó en México Dolor carabali, que
Benny consideraba su mejor composición grabada con Pérez Prado, hasta el
punto de que no quiso volver a grabarla.
A finales del 50 regresa a Cuba. Era una estrella en México, Panamá,
Colombia, Brasil y Puerto Rico, pero casi desconocido en la isla. Su
primer éxito en Cuba fue Bonito y Sabroso.
Triunfó en sus actuaciones en la Cadena Oriental de radio. Poco antes,
Pérez Prado había estado en Oriente con un cantante llamado Yeyo un
mulatico con una voz muy parecida a la del Benny, el cual forma un
conjunto con Humberto Cané el fundador de la Sonora Matancera al cual
nombran el conjunto de Yeyo y Cané (bajista). Tuvieron mucha popularidad
con el numero "Penjamo". (*) Así que cuando llegó el verdadero Benny
nadie creía que él era el auténtico... hasta que lo escuchaban cantar.
Durante un tiempo alternó el trabajo en la Cadena Oriental con los
viajes a La Habana para grabar con RCA
En ese tiempo se convierte en el Bárbaro del Mambo. ¡Oh, Bárbara! era el
tema que triunfaba en el programa de Cadena Oriental. Un día en
Santiago, parado en una esquina con Israel Castellanos, pasa una chica
estupenda y Benny Exclama ¡Mira que bárbara!. Un muchacho que estaba
allí le dice a Benny: "Que va, compay, el bárbaro es usted". Esa misma
noche en la radio lo presentan como el Bárbaro del Mambo.
En La Habana trabaja en la emisora RHC Cadena Azul, con la orquesta de
BeboValdés, que presentaba el nuevo ritmo batanga. El locutor del
programa IbraínUrbino, los presenta como El Bárbaro del Ritmo. Le
ofrecen grabar para la Panart con la Sonora Matancera, pero rechaza la
oferta. No le gusta la orquesta.
Fracasa el ritmo batanga y Benny es contratado por Radio Progreso, con
la orquesta de Ernesto Duarte. Además de la radio, cantaba en bailes,
cabarets y fiestas. Cuando cantaba en el Centro Gallego se desbordaban
las aceras y jardines del Capitolio para escucharlo.
En 1952 graba con la Orquesta Aragón y decide que en los bailes en que
él actúe será esta orquesta quien lo acompañe. La orquesta, procedente
de Cienfuegos, tenía dificultades para actuar en La Habana, que era un
coto cerrado, y Benny les ayudó de esta manera.
Con Duarte Benny tiene algunos problemas y todo se agrava cuando algunos
amigos le hacen ver que Duarte no lleva a Benny a los bailes que su
orquesta amenizaba los sábados y domingos por ser negro.
Benny reaccionó con furia. Se presento ante el agente de RCA en Cuba,
Mariano Conde, y le espetó que no volvía a grabar con la orquesta de
Duarte y el porqué. Naturalmente, el agente de RCA se decantó por Benny,
que decidió entonces formar su propia banda.
Los primeros integrantes de la Banda Gigante fueron los siguientes:
Cabrerita (piano), Miguel Franca, Santiaguito Peñalver, Roberto Barreto,
Celso Gómez y Virgilio (saxofones), Chocolate, Rabanito y Corbacho (trompetas),
José Miguel (trombón), Alberto Limonta (contrabajo), Rolando Laserie (batería),
Clemente Piquero "Chicho" (bongó), Tabaquito (tumbadora), Fernando
Alvarez y Enrique Benitez (coros). La primera vez que Benny actuó con su
propia orquesta fue en el programa Cascabeles Candado de la emisora CMQ.
Benny Moré era habitual visitante de Marianao, donde vivía su novia, y
de los bares de la playa, en los que ponía sus propias canciones en la
vitrola y cantaba a dúo consigo mismo.
Su estilo abrió un camino ignorado a nuestro canto y ritmo. Personalidad
original, fue culminación de todo un sendero recorrido por el arte
musical entre nosotros. Su voz, que recorría todo el registro vocal,
tonalidades y tiempos, se doblaba en frases y gritos, acompañada de
pasos bailables, creando una atmósfera envolvente.
Pasaba de la interpretación de una canción tenue a un guaguancó, casi
sin transición, consiguiendo en ambos la máxima calidad. Desconociendo
la técnica, dirigía su gran orquesta, imprimiéndole un sello cubanísimo.
En 1954 y 1955 la Banda Gigante de Benny Moré alcanza gran popularidad.
En el 56 y el 57 realiza una gira por Venezuela, Jamaica, Haití,
Colombia, Panamá, México y Estados Unidos. En Estados Unidos canta en la
gala de entrega de los Oscar. Estuvo acompañado por la orquesta de Luis
Alcaraz, obteniendo un gran éxito.
Actúa en muchos lugares del país y en La Habana actúa en los bailables
de La Tropical y en el Sierra. En 1960 comienza sus actuaciones en el
Night and Day.
Benny recibió una propuesta para realizar una gira por Europa,
especialmente Francia, pero la rechazó por miedo a viajar en avión. Este
miedo venía motivado por los tres accidentes que sufrió.
El estado de salud de Benny se agrava. Hace mucho tiempo que no bebe,
pero su hígado está irreversiblemente dañado. El 16 de febrero de 1963,
tres días antes de morir, Benny actúa en Palmira. Todo el día lo pasa en
la cama, pero por la noche actúa y lo hace con éxito. En el intermedio
se va al coche a tumbarse. Vuelve al escenario y canta Dolor y Perdón,
Maracaibo y Castellanos que bueno baila usted.
De vuelta a La Habana empeora su estado de salud, con vómitos de sangre.
En La Habana ingresa en el hospital Emergencias. El día 19 de febrero de
1963, Benny More muere en la cama 22 de la sala H a las 9,15 horas.
CONOCIMIENTOS DE MÚSICA
Benny no tenía estudios de música, pero aún así era capaz de dirigir su
banda gigante y de orquestar cualquier tema. El propio Benny lo
reconoció cuando dijo "Mira, mi socio, yo de música no se una papa
aunque la mayoría de cosas que interpreto tienen letra y música de mi
creación. Nunca he estudiado música. Yo lo que tengo es un gran oído.
Recuerdo que una vez, preocupado por esta idea, quise ponerme a estudiar
música y el maestro González Mántici me dijo que era lo peor que podría
hacer".
Cuando se conocieron Benny y Rafael Lay, director de la Orquesta Aragón,
en 1952, Lay quedó sorprendido y afirma que Benny dijo que había que
trabajar y empezó a tararear una melodía "Las trompetas tienen que hacer
esta figura, los saxofones ésta, aquí entrará el coro y los trombones
este otro diseño". Dictó de esta manera todo la instrumentación. Lay
dudó de que aquello pudiera sonar bien, pero al día siguiente tuvo que
cambiar de idea cuando presenció la grabación de la pieza.
BENNY Y EL PUEBLO
Benny siempre fue un artista comprometido con el pueblo, fiel a su
propio origen y sabedor de los malos tiempos que había pasado antes de
triunfar.
De esta manera, siempre estuvo dispuesto para cantar en fiestas
populares, muchas veces sin cobrar ni un peso.
En cierta ocasión, con motivo de su actuación en Haiti, la orquesta fue
invitada por el presidente Paul Magloire a una comida en una finca,
junto con las autoridades y el cuerpo diplomático. Benny no aparecía y
tuvieron que salir a buscarlo. Lo encontraron en un barrio pobre,
compartiendo con sus habitantes y, de manera especial con los niños. Sus
compañeros le dijeron que debía ir a la comida, pero se negó a ello
porque le impedía estar con los pobres.
Benny Moré: la fama no cae del cielo
La devoción que sentimos por Benny Moré, El Bárbaro del Ritmo, no es más
que el sentimiento filial que hacia él nos une. Quienes participamos en
el coloquio que tuvo lugar en Cienfuegos y Santa Isabel de las Lajas con
motivo del aniversario 80 de su natalicio, así lo percibimos. En este
evento nombrado El arte de Benny Moré: su significación en la cultura de
nuestro tiempo, logramos acercarnos un poco más a la compresión de este
mito de la música cubana.La presencia de personalidades como los
musicólogos María Antonieta Henríquez y Helio Orovio; los investigadores
Xenobio Faget, José Reyes y Raúl Martínez además del conocido locutor
Eduardo Rosillo y el estudioso cienfueguero Roman Villoch, entre otros
invitados, nos obliga a presentarles una síntesis de lo que allí
hablaron acerca de este músico genial.
Entre anécdotas y criterios de los especialistas durante cuatro jornadas
se nos fue conformando paulatinamente la imagen del Benny Moré. Mucho
antes que conociera la fama, el predestinado ídolo de multitudes ofrece,
con sus 16 años, serenatas a la novia de 14 en Santa Isabel de las Lajas
(provincia de Cienfuegos), según el testimonio revelador de su hija
Hilda Moré. En tal sentido, largo es el camino recorrido desde que forma
un trío en su natal Lajas; que se desenvuelve como trovador en los bares
de La Habana; integra el conjunto Matamoros; es cantante en más de seis
orquestas en México y graba en Radio Progreso con la orquesta de Ernesto
Duarte hasta que decide organizar en 1953 su propia Banda Gigante, la
apoteosis entre las capas más humildes de la población cubana.
Para la mayoría de los presentes en el coloquio, resultó una verdadera
conmoción enterarnos que en este período de su carrera artística, se
desató la Bennymanía. En opinión de Faget, en esa época todo el mundo lo
quería imitar. Hablar como él, bailar como él…
Descargar Caracterizado por un gran magnetismo personal logró establecer una
corriente de simpatía que le permitió adueñarse del escenario con su
profesional y genuino estilo interpretativo. Era común el hecho insólito
de que las parejas dejaran de bailar para disfrutar el show de este
hombre-espectáculo. Si bien su llamativa vestimenta conformada por los
pantalones “bataholas”, tirantes y zapatos de dos tonos tiene su
antecedente más inmediato en el vestir del cantante Orlando Guerra, “Cascarita”,
se afirma que al Benny le crean una proyección escénica que de alguna
manera rememora a Charles Chaplin por su sombrero alón y el famoso
bastón.
Este desenfreno en quien tiene tanto que expresar porque presiente su
muerte prematura, nos oculta a un hombre muy humano y sencillo. Todas
las anécdotas coinciden en que Benny prefería trabajar con los
compositores humildes y desconocidos antes que con los consagrados, y
que cualquier persona necesitada con urgencia de una ayuda económica, se
le podía acercar a pedirle auxilio.
Se cuenta que Alipio, el dueño del Alí-Bar -legendaria locación de sus
actuaciones-, estaba pasando por momentos difíciles y el Benny le tocó
allí durante 15 días sin cobrarle un centavo. Es que el Benny no tenía
amor por el dinero: “Lo que sucede es que me abruma la fama y hasta el
dinero. Como nada de eso me enloquece, no acepto coqueteos con la gloria.
Más bien los rechazo”, declaró a una publicación de la época.
Quizás este desprendimiento tenga su explicación en que asumía la vida
con el prisma del bohemio. Durante los cuatro años que estuvo como
trovador por los bares de La Habana, entre las humillaciones y maltratos
por ser negro y pobre, adquirió un sentimiento de desarraigo y cierta
ilusión de independencia; de carencia de responsabilidades.
Habituado a este modo de vida, cuando llega la fama, las obligaciones
que esto conlleva repercuten de manera negativa en su trabajo. Son
tantos los compromisos de bailables y grabaciones que duerme y come poco,
aunque bebe casi todos los días. De ahí sus constantes llegadas tardías
y los incumplimientos con los contratos. En opinión del investigador
Faget “es el turno del ofendido -muchas veces consciente, otras
inconsciente-: actuaba de forma ríspida e irreverente- en un acto de
reafirmación ante la vida por parte del discriminado.
Rechazado en los círculos de la burguesía criolla, el Benny Moré nunca
fue invitado a tocar en el exclusivo Vedado Tennis o en el Miramar Yacht
Club y mucho menos en las sociedades culturales de negros al ser
considerado un ejemplo negativo para su raza. Sin embargo, en opinión
del musicólogo Helio Orovio, el Benny dinamitó esta diferencia étnica al
resumir con su Banda Gigante lo negro, lo blanco y lo mulato que define
nuestra identidad nacional.
En estos años de la década del ‘50, predominan jazz bands habaneras como
las de Ernesto Duarte, que tocan en los bailables para blancos, mientras
orquestas como las de Arsenio Rodríguez eran preferidas en los bailables
de negros por el sabroso son que interpretaban. El Benny no sabía leer
música, pero desde muy joven tocaba percusión además de la guitarra y el
tres. Tiene un nivel de intuición excepcional: como esponja absorbe todo
aquello que le será útil.
Resulta sintomático que la máxima representación de lo cubano tiene
especial predilección por el jazz. Se sabe que su discoteca privada
estaba conformada por colecciones de los grandes del género como Glenn
Miller o Sara Vaughn y que la adopción indistintamente del nombre Benny
es una alusión al famoso clarinetista Benny Goodman. Sin embargo, el
formato jazz band de su Banda Gigante, por esa característica inherente
a la cultura cubana de adaptar a su sensibilidad todo aquello que le
llega del exterior, lo hacía sonar como un conjunto de son.
A diferencia de la orquesta de Duarte, que nunca tuvo una sonoridad
intensa, sino un exquisito tratamiento en la construcción de las frases
melódicas -como el del clásico Cómo fue con la voz del propio cantante-,
a la Banda Gigante se le hacen cambios sustanciales para que pueda
abordar un ambiente sonoro agresivo. Sustituye lo jazzístico por lo
sonero, por los tumbaos que provienen de los treseros orientales.
Por ejemplo, los saxos hacen el fraseo del tres en el septeto mientras
que introduce la improvisación sonera en las trompetas al igual que el
trombón. Utiliza una sola tumbadora y el bongó suena rumbero al ser más
sincopado. En vez del drums tradicional, se queda con un timbal,
platillo y bombo para marcar los efectos. Es el primero que introduce la
cáscara para enriquecer la base rítmica y ayudar así a la sonoridad de
la tumbadora y la campana. En cuanto al piano este se encuentra
constantemente haciendo tumbaos o guajeos soneados, pero nada afines con
el trabajo del piano en la jazz band tradicional. “Es la rebelión de lo
popular, la ascención del estilo popular cubano. De ahí su autenticidad
y su fuerza”, concluye el maestro Orovio.
El hecho de que para la musicóloga María Antonieta, Benny Moré haya
nacido músico, es la única explicación posible a ese don que le permite
ser el eterno contemporáneo. En buena medida su inclinación hacia los
patrones de improvisación en el jazz, le otorgan esa intemporalidad que
distingue a su obra, además de contar con excelentes arreglistas que se
adaptaban a sus inquietudes musicales. También, a la extraordinaria
contemporaneidad de las piezas contribuye que fueran grabadas en un
momento de renovación tecnológica. De acuerdo con el investigador José
Reyes, se desarrolla un proyecto de especial disposición de los
instrumentos musicales en el estudio de grabación, nunca antes visto en
Cuba, a la vez que Benny canta aislado por una mampara de cristal.
Si hubiera alguna duda de que la Banda Gigante es el ajuste preciso
entre la manera interpretativa del Benny y el soporte orquestal, escuche
la grabación en vivo de la obra Mi Saúco, donde al montaje de los saxos
se unen paulatinamente los otros metales para provocar, como afirma
María Antonieta, “una excitante y audaz polirritmia. Definitivamente,
piezas como esas no pueden tener otra vestidura que la que les dio”. Las
canciones de su repertorio llegan a todos los registros de la
sensibilidad sin acudir jamás a lo vulgar y chavacano en todos los
géneros de la música popular en los que sentó cátedra.
El timbre cristalino en su voz de tenor con una afinación perfecta,
capaz de alcanzar matices profundos, es redondeado tanto por sus
condiciones de improvisador, como por el aliento poético en los boleros.
Gran conocedor del gusto de sus admiradores, jamás resultó igualado por
otro de sus contemporáneos. Su nombre representa una herencia tan
respetable, que se debiera tener en cuenta por quienes hacen arreglos
musicales marcados por el facilismo o por aquellos que creen que
realmente todo el mundo canta. Al evocar a Benny Moré tampoco debe
olvidarse que la música no es un negocio mercantilista como la asumen
quienes buscan sólo una fama pasajera.
Antes de su consagración definitiva con la Banda Gigante a comienzos de
los 50, ya el maestro se había fogueado por mas de 15 años en los
diversos géneros y formatos de la música cubana, entrenamiento
indispensable para los que piensan que por una situación circunstancial
el éxito les va a caer del cielo de la noche a la mañana. Ahí está la
obra y la historia de Benny Moré, que con sus 80 años no ha dejado de
mostrar la vocación de un verdadero profesional de la música cubana.
Gente que conoció al legendario (1)
“Pacho” Alonso (famoso cantante cubano): “Sucedió durante el programa
“De fiesta con Bacardí”. Cuando (yo) ensayaba con la orquesta de
Mercerón le toca cantar a Benny, él cantó “Mata siguaraya”. Yo puedo
decir que nunca se lo volví a oir como ese día. Fernando Alvarez (otro
cantante cubano) y yo lo mirábamos apartados y yo le dije a Fernando:
“Compay, ¿y usted y yo somos cantantes? ¡qué descarados somos¡”.
Israel Castellanos (amigo personal de Benny y delegado de la “Banda
Gigante de Benny Moré”): “En Santiago de Cuba estábamos parados en una
esquina y pasó una muchacha que estaba bastante bien y Benny dijo:
“¡Mira qué bárbara¡”. Cuando eso estaba de moda el número suyo, “Oh,
bárbara” y, entonces, le salió del corazón a un muchacho que estaba
parado en la esquina y le contestó a Benny: “Qué va, compay, el bárbaro
es usted”. Esa misma noche, en la CMKW, surgió “El Bárbaro del mambo” y
lo estuvieron llamando así hasta que vino para La Habana. En la capital
empezó en el programa de Batanga y ya no le podían llamar “El bárbaro
del mambo”. Entonces, Ibrahim Urbino, locutor del programa, lo presentó como “El
bárbaro del ritmo”

VIDEO BENY MORE
Doctor Luis Ruíz (médico personal de Benny Moré): “¿Saben por qué Benny
Moré usaba tirantes con el pantalón tan alto? Pues, sencillamente, Benny
Moré tenía una hematomagalia, o sea, un tumor en el hígado a la altura
casi del ombligo. Por eso le molestaba el cinturón y usaba el pantalón
alto y sujeto por tirantes”.
Rafael Lay (director de la célebre Orquesta Aragón, ya fallecido): “Lo
conocí en 1952. Vine de Cienfuegos para una grabación de la RCA Victor.
Fuimos hasta “Humara y Lastra” y allí estaban Pedro Vargas, Cabrerita y
Benny Moré. Nos presentan y conversamos. El le dice a Cabrerita:
“Tenemos que trabajar” y comienza a tararearle una melodía, diciendo:
“Las trompetas tienen que hacer esta figura y los saxofones ésta, aquí
entrará el coro y los trombones este otro diseño”. Así dictó toda la instrumentación de la obra. Era un arreglo
inconcebible. Busco un aparte y le digo a Cabrerita: “Viejo, ¿cómo tú
crees que eso pueda sonar? ¿Pero es que Benny sabe música?” Y Cabrerita
me explica que él siempre lo ha hecho así, que ese era el método de
trabajo. Se fue Benny y dice al despedirse: “Mañana se graba”. Pospuse
mi regreso a Cienfuegos para escucharlo. Al otro día la orquesta
ensayaba el arreglo. En el montuno, a Cabrerita se le pasó un detalle;
Benny paró la grabación y allí mismo, a puro oido, buscó los acordes
deseados. A partir de ese momento lo consideré un genio. Porque dictar
un giro melódico es fácil, pero una orquestación sin saber música …¡increíble¡”.
Tito Gómez (célebre cantante cubano): “Con el Benny se dio un caso que
con pocos cantantes se ha dado en Cuba. ¿Tú sabes qué es empezar a
grabar y poner treinta y tres o más hits en la radio? Y a lo mejor me
quedo corto…”
Benny Moré: “Los que dicen que yo tengo buen carácter no me conocen bien.
Yo cojo mis berrinches de vez en cuando como cualquier otro. Recuerdo
que en Venezuela, ya hace unos cuantos años, el malhumor me metió en un
lío de película. Pero, con toda razón. Lo que me ocurrió es que cuando
fuimos a Venezuela contratados por Max Pérez resulta ser que después de
las actuaciones éste no me quería pagar. Me dejó varado allí, sin un
centavo. Ya a mi me habían advertido que Max acostumbraba a hacerle esas
artimañas a los artistas, pero yo estaba seguro que a mi no iba a
hacerme lo mismo. Un día que yo no podía aguantar más, fui a verlo para
reclamarle el dinero. El hombre se me fue por la tangente y quiso darme
nuevos plazos. Bueno, a mi se me oscureció la vista y le fui para arriba. Creo que del
pleito salió con dos o tres fracturas y yo para la cárcel, de la que
pude salir gracias a “Bola de Nieve”. Esa ha sido la más desagradable
experiencia de toda mi vida de artista”.
Celso Gómez
(saxofonista, fundador de “La Banda Gigante de Benny Moré”):
“Estando en Haití bajo el régimen dictatorial de Paul Magloire, éste
había invitado a la orquesta y a Benny Moré a una comida en una finca. A
ella debíamos de asistir conjuntamente con el cuerpo diplomático
acreditado. Una vez allí el Benny no aparecía. Los compañeros
preocupados nos pidieron: “Traten de localizarlo pues esto puede
crearnos un problema”. Salimos (…) y después de múltiples vueltas lo
encontramos en un barrio pobre, compartiendo con la masa de allí, en
especial con los niños. Cuando le planteé: “Benny, vamos, que la gente
está esperando y está el cuerpo diplomático, los ministros y otras
personalidades, hace falta que vayas…”, el me respondió: “Entonces, yo
tengo que dejar aquí, a los infelices …e ir para allá. ¡Que esperen¡” y
lo dijo señalando para el grupo de niños. Finalmente, no fue a la cita
con Magloire”.
Brevisima historia de la Banda Gigante
“La Banda Gigante de Benny Moré” debutó en un programa de la radioemisora habanera CMQ el 3 de agosto de 1953. Era un jazz- band (saxofones-trompetas-trombones
y ritmo) pero interpretando música cubana. La integraron músicos de
otras orquestas cubanas que Benny seleccionó personalmente. El éxito no
se hizo esperar. Sus discos se vendieron simultáneamente en Haití, Santo
Domingo, Venezuela y Cuba. La RCA Victor pidió una grabación de la orquesta. Los años 1954 y 1955
vieron crecer la popularidad cubana e internacional de la agrupación. A
fines de 1955, y sucesivamente en 1956 y 1957, “La Banda…” viajó a
Venezuela, Jamaica, Haití, Colombia, Panamá, México y Estados Unidos. En
este último país, visitó el estado de California. Su hermano Teodoro
Moré cuenta: “Había ido a amenizar la premiación del Oscar, fiesta anual
que brinda Hollywood a los más destacados artistas del celuloide donde
estos reciben sus principales lauros. En esa ocasión él fue solo; allí
cantó con la orquesta de Luis Arcaraz y obtuvo grandes ovaciones.
Al finalizar el espectáculo voló a Nueva York a recibir la paga por sus
grabaciones con la RCA Victor”. En Nueva York, con su Banda, Benny actuó
para recaudar dinero con vista a la restauración de la ciudad de Sagua
de Tánamo que el dictador cubano Fulgencio Batista ordenó bombardear y
devastar.
Los años finales
Al triunfo de la Revolución Cubana, en enero de 1959, ya Benny Moré se
encontraba enfermo. Más no dejó de trabajar. Participó del primer
Festival de la Cultura organizado, en toda la isla, por el Movimiento
“26 de Julio”. Realizó giras por todo el país. Así mismo se presentaba
en el cabaret “Night and Day” y mantenía su contrato con “El Sierra” y
el “Alí Bar”, tres instalaciones habaneras. En 1961, a principios de la
Campaña de Alfabetización, se entrevistó con el Comandante Fidel Castro
quien le pidió que se presentara en el Anfiteatro de Varadero donde cada
jueves se ofrecían shows a los alfabetizadotes. Teodoro Moré recuerda
aquel encuentro: “Fidel le preguntó a mi hermano: ¿”Cuánto vas a cobrar
por tus actuaciones?” A lo que Benny respondió: “Ya tú estás haciendo
bastante por mi pueblo, así que consigan el transporte para mi tribu que
todo lo demás corre por mi”. Vale destacar que, durante todo el tiempo
que se prolongó la Campaña de Alfabetización, Benny no faltó un solo
jueves al Anfiteatro de Varadero, cumpliendo así con su palabra
empeñada.
El legendario cantante también participó en el primer “Papel y Tinta”,
fiesta organizada periódicamente por el diario “Revolución”.
Posteriormente se le propuso realizar una gira por Europa, concretamente
a Francia, pero desistió debido a sus temores a volver a viajar en
avión. No en vano había sufrido ya tres accidentes aéreos.
El 31 de diciembre de 1962, y el Primero de Enero de 1963, Benny, con su
“Banda…” se presentó en Fomento, Las Villas. Luego regresó a su casa
habanera para descansar varias semanas. El 15 de febrero de 1963 actuó
en el Círculo Social “José María Pérez”, de la capital, y al día
siguiente partió para Palmira, cruzando por Lajas, pero al llegar a
Colón tuvo un vómito de sangre. No obstante, insistió en presentarse en
el escenario de Palmira, el 16 y el 17, terminando este último día a las
4 de la madrugada. Al regreso, al cruzar de nuevo por el pueblo de
Colón, se sintió mal. Allí tuvo otro vómito. Refirió que le faltaba el
aire. Al salir de Colón se repitieron los vómitos, otra vez con sangre.
Así hizo el viaje de regreso a La Habana. Permaneció en reposo todo el
día del domingo 17 de febrero de 1963. “Al amanecer del lunes 18 volvió
a ponerse mal”, recuerda el doctor Luis Ruiz, quien ante esa
contingencia decidió ingresarlo en el Hospital Emergencias. A la una de
la tarde de ese lunes Benny cayó en estado de coma. Al día siguiente, en
horario nocturno, se hizo público un parte médico: “A las 8 de la noche
del 19 de febrero de 1963 el estado comatoso debido a su afección
original se mantiene profundamente. Han aparecido complicaciones
pulmonares y renales. Su respiración se hace difícil y su presión
arterial con tendencia a caer. Mantiene fiebre hasta 39 grados y no
aparecen defensas orgánicas a los tratamientos implantados. En resumen,
su estado sigue siendo muy grave”.
A las 9 y 15 de la noche del martes 19 de febrero murió Benny Moré. El
20 de febrero, exactamente a las 4 de la tarde, fue sepultado en el
pequeño cementerio de Santa Isabel de Las Lajas.
Opiniones de personalidades sobre la muerte de Benny Moré
“Bola de Nieve” (pianista, compositor e intérprete) : “Hemos perdido el
único gran artista popular que ha dado Cuba en todos los tiempos”.
Nicolas Guillén (Poeta Nacional de Cuba): “No sé por qué Benny me trajo
siempre el recuerdo de Brindis de Salas (excelso violinista cubano). No
porque ambos fueran negros, ni porque los dos fueran cubanos, ni porque
uno y otro fueran músicos. Más bien pienso yo que por la forma bohemia
de enfocar la vida”.
Pablo Milanés (cantante y compositor): “Su modo de inspiración, de
improvisación -para que se entienda mejor-, ha sido para todos los
soneros, tanto cubanos como latinoamericanos, de la llamada salsa
inclusive, un punto de partida. También en el caso de la Nueva Trova
(cubana) existe su influencia”.
Miguelito Cuní (cantante): “Para mí, Benny ha sido el cantante más
polifacético que ha tenido Cuba…”
Alfonso Arau (artista mexicano): “Lo que Benny hacía era eterno. Por
tanto estará siempre entre nosotros, y entre los que vendrán”.
Harold Gramatges (musicólogo): “He visto en París, en Londres y en otras
capitales, a las más grandes estrellas de la canción popular, y Benny
tenía tanta personalidad artística como cualquiera de los mejores”.
Fina García Marruz (poetisa cubana): “Su mejor elogio lo dijo una mujer
que vivió toda su juventud en el campo: “¡Qué voz¡ ¡Parecía un sinsonte
parado en una mata de mango¡”.
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cielo,” un artículo de Todo sobre Cuba
Publicado: 05.01.07 / 2am
Categoría: Portada, Musica cubana Tags: benny more, cuba, Musica cubana, Portada, salsa
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Beny Moré is the greatest
singer of popular music Cuba has ever produced
Beny
Moré is the greatest singer of popular music Cuba has ever produced.
Think Frank Sinatra or Nat "King" Cole and you'll get an idea of how
he's perceived in Cuba, and how he should be regarded elsewhere. In
the 40 years since his death, no Cuban vocalist has emerged to fill
his shoes, and he remains as close as ever to the hearts of the
Cuban people. Few singers in this hemisphere have consistently
matched his interpretive gifts, vocal virtuosity, and comfort with a
range of styles. Moré's genius lay in his synthesis of two of the major currents of
Cuban song -- Afro-Cuban son and the Spanish-derived guajiro music
of the Cuban countryside. He owed at least some of his singing style
to a series of soneros who preceded him: Antonio Machin, Miguelito
Valdes, and Orlando "Cascarita" Guerra. Moré's intimacy with both
the African and European elements in Cuban music allowed him to be
comfortable in all different styles. He was equally successful with
boleros as with mambos and rumbas. Most important is what he
conveyed with his singing: a tenderness and direct emotional appeal
in his boleros, a hip-shaking exuberance in his mambos. Though he
could not read music, Moré composed two of his smash hits, "Bonito Y
Sabroso" and "Que Bueno Baila Usted." He also doubled as a
bandleader and assembled a powerful big band comprised of talented
musicians like trumpeters Alejandro "El Negro" Vivar and Alfredo
"Chocolate" Armenteros, and trombonist and arranger Generoso "El
Tojo" Jimenez. His was the quintessential Afro-Cuban big band sound
of the 1950s: brash, multi-textured, dynamic. But unlike New York
bands like Machito and his Afro-Cubans, Moré was not pushing the
boundaries of Latin jazz. His music was more "pop" than Machito's,
but it was anything but formulaic.
Born Bartolome Maximiliano Moré in 1919 in the village of Santa
Isabel de Las Lajas in Las Villas Province, Cuba, Moré left for
Havana as a teenager and for several years worked a variety of odd
jobs while performing as a street singer in the city's port area.
His big break came in 1945, when he accompanied the Miguel Matamoros
conjunto to Mexico. In the late 1940s, Mexico City was a magnet for
Cuban entertainers seeking to make it big in the Mexican film
industry. After touring Mexico, Matamoros returned to Cuba, but Moré
decided to stay behind. Before leaving, Matamoros counseled Moré to
change his name since "bartolo" meant donkey in Mexican slang.
Rechristened Beny Moré, in a year or two he was discovered by Mario
Rivera Conde, the director of RCA/Victor Mexico, who paired him with
a series of high-caliber orchestras, including those of Perez Prado
and Mexican composer Raphael De Paz.
Moré's early recordings in Mexico include a balance of uptempo tunes
and ballads; this proportion changed in favor of ballads when he
finally fronted his own band. What's striking about the early
sessions is the consistent quality and tastefulness of the
orchestral accompaniment. Moré sings with five different orchestras
on these sessions, yet there are few jarring contrasts. The Perez
Prado orchestra is an exception to this rule; Prado's flailing piano
style and trademark grunts jar in a marvelous, amphetamine-driven
way. Rivera Conde's pairing of Prado and Moré was a masterstroke and
produced some of the most high-energy recordings of Moré's career.
Moré sang some of his most memorable songs while on his Mexican
sojourn -- "Bonito Y Sabroso," "San Fernando," "Donde Estabas Tu" --
with the Raphael De Paz Orchestra. But perhaps Moré's best-known
song, the bolero "Como Fue," was recorded with neither Prado nor De
Paz, but the orchestra of Ernesto Duarte. "Como Fue" was included in
the soundtrack of the film Mambo Kings Play Songs of Love, where it
added authenticity to an otherwise watery collection of Latin music.
Moré returned to Cuba in 1953 and assembled his own big band, with
whom he crissed-crossed Cuba until his death. Moré was intensely
loyal to his musicians, referring to them as his tribu (tribe).
Because he always insisted on having a large band, he was known to
have gone out of pocket on his RCA recordings to pay his men. They
responded by embellishing his songs with subtle, ornate orchestral
playing. While Moré continued to record uptempo smash hits such as
"Francisco Guayabal" and "Que Bueno Baila Usted," he focused on
boleros, a natural showcase for his vocal and interpretive gifts.
Moré had a signature vocal technique, a sort of glissando, that he
used everywhere in varying forms. Typically, he would hold a note,
then slide up the scale to a higher note and hold it there for a few
seconds. It's an impressive, exciting device, and he uses it to
build drama on boleros like "Tu Me Sabes Comprender" and "No Puedo
Callar." A less frequently used but equally distinctive technique
was Moré's seagull squawk, which he includes at the finale of the
uptempo "Soy Campesino."
It is unfortunate that Moré never brought his outstanding band to
record or perform in the United States, even though he was active
during one of the rare moments in U.S. pop music history when
authentic Cuban music was in demand. Moré decided to stay in Cuba
after the revolution, but he didn't live long, a victim of his love
for rum. All rumors to the contrary notwithstanding, Beny Moré
finally succumbed to cirrhosis of the liver on February 19th, 1963
in
Havana.
Moré's recorded output was relatively small, cut short as it was by
his premature death. In 1992, BMG Music released the majority of
Moré's 1948-58 recordings for RCA/Victor on five CDs for its
Tropical Series. Moré never recorded for anyone other than RCA, so
all his hits are here. Nevertheless, his earliest recordings with
the Miguel Matamoros conjunto are missing, and only some of his
songs with the Perez Prado orchestra are included. From a technical
standpoint, the discs are terrific (they sound as if they were made
yesterday), but three of the five albums have no liner notes to
speak of and information about session dates and personnel is either
very sketchy or nonexistent, which is shabby treatment indeed for an
artist of Beny Moré's stature. Moré's great legacy, though, is clear
on the recordings themselves: a voice that can evoke memories of
lost romance, or make you dance with joyous abandon. ~ Spencer
Harrington, All Music Guide
Written by Spencer Harrington
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